II.-  ORACIÓN DE LOS PADRES CRISTIANOS POR LA FE DE LOS HIJOS

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Padre y Señor nuestro, fuente de toda familia, somos un matrimonio cristiano. Como esposos, formamos una comunidad conyugal gracias al Espíritu de comunión derramado en nuestros corazones por el sacramento del matrimonio. En virtud de tu llamada, nos sentimos padres dadores de vida. En esta oración compartida te rogamos, Dios nuestro, que la fe cristiana oriente toda nuestra vida, individual y familiar.

Con tu bendición hemos engendrado a nuestros hijos para la vida temporal. Pero nuestra vocación nos pide colaborar con tu gracia y engendrarlos también para la vida eterna. Ya que de ti los hemos recibido como un don precioso, confiamos que nos concederás cuanto necesitamos para hacerlos hijos tuyos. Sólo así lograremos ser padres en plenitud, y nos sentiremos felices con nuestra vocación de esposos y padres.

Para lograrlo, hemos escogido como patrona y modelo a santa Mónica. Ella alcanzó la felicidad entregándose a su esposo de todo corazón y cuidando a los hijos, en especial a su hijo Agustín. Santa Mónica perseveró en la súplica constante por los suyos hasta convertirlos a ti plenamente. Como ella, también nosotros te presentamos nuestras peticiones, y repetimos en sincera comunión de fe y sentimientos esta súplica:

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que miremos siempre a la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de nuestro hogar, e imitemos sus virtudes domésticas.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que durante toda nuestra vida sepamos colaborar contigo en la generación y educación de nuestros hijos con responsabilidad y amor.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que seamos dóciles a la acción del Espíritu derramado sobre nuestros hijos en el bautismo, y los hagamos crecer sanos en cuerpo y alma.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que nuestros hijos vivan felices en el seno de un hogar lleno de fe y de ternura que tratamos de construir día a día.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que ambos colaboremos activamente en la preparación de la primera comunión de nuestros hijos, y los guiemos hacia la confirmación de su fe personal y adulta.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que logremos que nuestros hijos aprecien los sacramentos de la penitencia y eucaristía, y junto con nosoros vivan la fe, sobre todo los domingos y fiestas.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, como santa Mónica, tratemos bien a nuestros hijos; y si hubiera que reprenderlos, lo hagamos con serenidad, autoridad y amor.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o hijas el germen de una vocación religiosa o sacerdotal, sepamos colaborar contigo para consolidarla y agradecerla.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que si alguno de nuestros hijos vacila en la fe o se desvía de ella, nosotros sepamos cercarlo de consejos y oraciones, hasta que retorne a la fe.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que demos ejemplo a nuestros hijos y nietos en su ardua tarea de formar verdaderos hogares cristianos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

  • Para que, al tratar con otros padres, avivemos en ellos su preocupación por el porvenir y bienestar espiritual de sus hijos, y logremos acercarlos a la vida de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

           

 Oración a la Virgen María

Nuestra Señora de la Consolación

Virgen María, Madre de la Consolación, que consolaste a santa Mónica dándole la inmensa alegría de ver cómo el Espíritu Santo transformaba la inteligencia y el corazón de su hijo Agustín haciéndolo cristiano; sé también nuestro consuelo.

Danos el gozo de ver a nuestros hijos firmes y felices en la práctica de la fe que en sus almas sembramos desde que los concebimos en nuestro ser.

Y si alguno se ha desviado, danos, Madre nuestra, la alegría de verlo retornar a la fe; y así poder gozarnos en la realización plena de nuestra vocación como madres cristianas. Amén.

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Oración a San Agustín

Bienaventurado padre san Agustín, tú llegaste a la fe por la oración de tu bendita madre santa Mónica. Tú creías, y así lo enseñabas, que una madre cristiana sólo culmina su misión cuando logra poner a sus hijos en las manos de Dios y en el seno de la Iglesia católica. Te pedimos atiendas nuestras súplicas por nuestros hijos y nietos, para que les ayudemos a vivir en la verdad. Y, si llegan a desviarse de nuestra fe, los hagamos volver al buen camino.

Glorioso san Agustín, que una vez convertido te consagraste al servicio divino como monje, y al servicio de la Iglesia como sacerdote y obispo; alcánzanos de nuestro Padre Dios que, si alguno de nuestros hijos o hijas siente la vocación sacerdotal o religiosa, nosotros le ayudemos en su decisión y en su fidelidad a la llamada. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 

Oración conclusiva

Señor Dios nuestro, fuente de toda familia, concédenos que, imitando a santa Mónica, vivamos nuestra fe cristiana con dedicación y alegría en medio de nuestros hogares.

Y que, como ella, sepamos influir positivamente sobre la fe de nuestros hijos, de tal modo que algún día tengamos el gozo inmenso de verlos junto a nosotras en tu Gloria, por toda la eternidad. Así sea.

 (Con las debidas licencias)

 

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